Ama lo que más odias de ti, solo así sabrás lo que es el amor.

by | Sep 9, 2024 | Blog | 0 comments

Desde que nacemos, e incluso antes, venimos con ideas preconcebidas del bien y del mal, del cielo y del infierno. Durante mucho tiempo hemos escuchado diferentes discursos en los que estigmatizan la parte oscura de la vida y no nos dejan acercarnos a nada que se parezca a ella.
Y así como nos enseñaron a odiar lo malo del mundo, también nos enseñaron a rechazar cualquier emoción que nos causa dolor, nos dijeron que la tristeza, el odio, la rabia, el miedo y cualquier sentimiento “malo” es mejor no sentirlo, nos hicieron creer que debemos ser personas “buenas” y que para lograrlo es necesario sentirnos seguros, llenos de amor y felices.
Y en ese camino de falsas enseñanzas se les olvido contarnos que el universo es una polaridad misma, que existe la noche como existe el día, que existe el agua y el desierto, y así mismo cada ser es un conjunto de miles de polaridades.
Entiendo que nadie quiere sentir dolor, tristeza, miedo, celos, que hay emociones que duelen en el alma y que se sienten en el cuerpo; emociones que de no ser atendidas nos enferman y nos hieren. Comprendo que se siente mejor el amor que odio, sonreír y no llorar (aunque aveces llorar es tan liberador), sentir culpa que culpar a otro.
Sin embargo me queda claro que nos dijeron tantas veces, desde hace tantos miles de años que esas emociones son malas, que no nos permitimos sentirlas, nos da miedo el dolor que pueden causar, nos da miedo el miedo mismo, y de manera inconsciente nos sentimos malas personas si nos permitimos ser humanos.
Sí, somos seres humanos, seres imperfectos en la perfección misma, seres sensibles incluso cuando hayan momentos de insensibilidad…, como dije, somos un conjunto de millones de polaridades y lo único que hacemos cuando no aceptamos que tenemos un lado oscuro es ir en contra de nuestra naturaleza, y eso solo causa lo que evitamos, más dolor, miedo y tristeza.
No se trata de lo que sentimos, porque siempre vamos a sentir algo, la vida constantemente nos pondrá situaciones para amar o experimentar la rabia, para sonreír o llorar. De lo que realmente se trata es de lo que hacemos con esas emociones, de cómo las acompañamos, las hacemos propias y las usamos a nuestro favor y para la humanidad.
Como dijo Rumi en su hermoso poema, las emociones son visitantes y tú eres el lugar donde se hospedan. Sé un buen anfitrion.
Si de verdad quieres disfrutar la felicidad es necesario experimentar la tristeza, para sentirte seguro debes conocer el miedo, para vivir el amor hay que aceptar la rabia, y eso está bien, está completamente bien entregarte a cada uno de esos sentimientos que creías errados, y que finalmente hacen parte de quien eres.
Esta es una invitación a reaprender, a permitirte sentir lo que siempre ha estado dentro de ti, a no pelear con tu propia naturaleza y con tu propio ser, a saber que para disfrutar eso que tanto anhelas debes primero amar lo que más odias de ti.

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